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La violencia y el desplazamiento en
Colombia
Por: Isabella Ariza.
En nuestro país hay fenómenos de
los cuales ni siquiera somos concientes. A la mayoría se nos olvida que de
hecho estamos viviendo una guerra que parece eterna porque estamos
encapsulados en una burbuja que nos impide ver lo que hay afuera, lo real.
Estas limitaciones de pensamiento ni siquiera nos son impuestas, somos
nosotros mismos quienes nos empeñamos en ver sólo aquello que queremos. Al
poder pasear por Colombia por las excelentes carreteras y viajar a las
fincas que antes no se podían visitar porque la inseguridad era absoluta,
nos enceguecemos, no queremos ver que la realidad del país es otra. De
pronto porque nos da miedo aceptarla, o porque nos engañan los medios, pero
el caso es que Colombia no es tan segura como creemos, no se acabó la guerra
tan pronto llegó Uribe al poder y dejó en el olvido el fracasado intento de
negociar la paz. Muchos dirían, de hecho, que la guerra se ha intensificado,
sólo que los medios se han empeñado en silenciarla. Tan es así, que al ganar
más fuerza el paramilitarismo en Colombia, se presentan ahora tres fenómenos
que afectan a la sociedad colombiana, en especial a aquel sector menos
favorecido de todos. No sólo es la guerrilla quien causa la violencia en
este país, sino también el paramilitarismo e incluso el ejército Nacional.
Cada grupo luchando por sus “ideales” en un conflicto armado que no lleva a
nada.
Al presentarse tres agentes de violencia, es muy difícil conseguir la paz,
pero lo más triste del caso es que “justos pagan por pecadores” y termina
así gente inocente sufriendo las consecuencias de los actos que se llevan a
cabo por estos grupos armados. Al no presentarse dichos enfrentamientos en
la ciudad, ignoramos todo conflicto y son los campesinos quienes deben
sufrirlo, huyendo amenazados de su lugar de origen. Éstos son los
desplazados por la violencia en Colombia, aquellas personas inocentes que
sólo conocemos al verlas en las esquinas, juzgando injustamente su posición,
ignorando cada una de sus historias que se ven ligadas todas con la
violencia misma. Negamos que la culpa es de todos, no de esos campesinos que
son privados de su dignidad al ser sacados a la fuerza de sus casas, de sus
pueblos dándoles así unas cuantas horas para escapar y sobrevivir, llevando
por siempre plasmado el nombre de “desplazados”.

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