A pocas horas de verlos

Queridos papás,

Estoy aquí sentada en la sala de espera escribiéndoles la que será la última nota del viaje. Hay muchos sentimientos encontrados pues aunque todos están muy tristes y nostálgicos de que se haya acabado esta aventura, también están absolutamente felices y emocionados de verlos y abrazarlos cuando nos encontremos en Bogotá. Por mi parte, estoy lista para tener unos días (o un semana entera) de descanso y de no cuidar de nadie más sino de mi misma, pero también me da mucha tristeza despedirme de estos niños. La verdad es que toda la responsabilidad que tenemos encima como equipo de adultos, toda la logística y el acompañamiento que hacemos al grupo es bastante pesado y agotador… pero cada sonrisa que recibimos de sus hijos, cada abrazo, cada historia y anécdota, y hasta las lágrimas, hacen que cada segundo de este viaje valga la pena. Son ellos los que nos dan la energía para poder hacer nuestro trabajo durante estos 25 días; son ellos los que nos contagian de alegría y nos enseñan a disfrutar del ahora y de sorprendernos con la vida, y es por ellos por quienes nos levantamos cada mañana a darles todo de nosotros a ellos.

En estos últimos dos días, nos han pasado cosas maravillosas que quiero compartir con ustedes pues actos así o pueden pasar desapercibidos. Ayer estábamos caminando por Union Station para llegar al acuario, y había un afiche gigantesco de los Raptors (el equipo de basket de Toronto que está en la final de la liga y que está teniendo bastante protagonismo en la vida de la ciudad en estos días) y decidimos para a tomarnos una foto. Empezamos a cantar la barra del equipo, y de pronto se nos acercó un señor a preguntarnos quiénes éramos y por qué estábamos ahí. Resultó que el señor (Ken) es el director de eventos de Los Raptors y nos invitó a un tour privado por el estadio y los camerinos del equipo… así, de la nada… de pura generosidad! Pudimos estar en el lugar donde una noche antes había estado jugando los Warriors contra los Raptors y esa fue una experiencia increíble. El segundo acto fue aquí en el aeropuerto; pasando por migración, a algunos de sus hijos les quitaron la miel de maple que habían comprado pues se les olvidó seguir las instrucciones que les dimos sobre los líquidos mayores a 100ml. El caso es que la señora que estaba en la fila detrás de nosotros, después nos alcanzó más adelante a decirnos que había visto lo que nos había sucedido y que quería comprarle maple a todos los niños a quienes se los habían decomisado. Y así lo hizo, un acto nacido de su generosidad pura y su gran corazón. Qué bonito es viajar y poder conectarnos con otras personas desde nuestra humanidad!

Bueno ya estamos a punto de abordar así me despido. Les mando un abrazo muy grande por aquí, antes de darles uno de verdad cuando nos reencontremos. Una vez más les agradezco enormemente por su confianza y por haberme prestado a sus tesoros durante todos estos días. ¡Nos vemos a media noche!

Con cariño,

Juliana

2019-06-13T18:48:40-05:00 junio 12, 2019|Expedición Canadá|

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