Hola papás, 

Anoche sus hijos recibieron la segunda carta y, como es de esperarse, hubo lágrimas y abrazos de apoyo, y sonrisas al compartirse las historias y fotos recibidas. Qué bonito es ver cómo se permiten ser vulnerables con sus compañeros y compartir la tristeza de estar lejos de casa. Es un momento que los auda a entender que no son los únicos que extrañan a sus papás, a sus hermanos, mascotas, y amigos. Siempre me cuestiono si vale la pena seguir con ese medio de comunicación entre ustedes y los niños, y la verdad es que en cada viaje reafirmo que es uno de los momentos más especiales que tenemos. Sé que los niños tienen la certeza de que ustedes los aman y los cuidan siempre, pero al recibir sus palabras estando lejos y después de vivir tantas experiencias importantes, ese cariño se vuelve más palbable y más fuerte. Gracias a todos por tomarse del tiempo de acompañar a sus hijos a través de ellas.

Hoy, las calles de Toronto tuvieron nuevos visitantes. Empezamos el día con un picnic de desayuno en el jardín de la Universidad, pues por cuestiones de la pandemia no tienen en servicio de buffet que ofrecen normalmente. A cada uno nos dieron una bolsa con jugo natural, un bagel, una barra de granola, un yogurt y algún otro complemento. Mientras desayunábamos, llegaron los instructores de Alive que nos estarán acompañando en este nueva etapa del viaje. Algunos ya parecen parte de nuestra familia, como Jal y Jess que han estado con nosotros desde el principio, y las demás las conocimos hoy por primera vez; Doro, Nicole y Em. Nos dividimos por grados y cada grupo se fue acompañado por adultos del colegio y de Alive, a hacer un estilo de Amazing Race por toda la ciudad. Por medio de una aplicación llamada Goosechase, cada grupo debía competir completando distintas misiones relacionadas con varios lugares y aspectos de la ciudad. Había muchas para hacer en el Royal Ontario Museum, entonces todos tuvimos la oportunidad de ir a ese increíble museo y sorprendernos con la exhibición de dinosaurios que tienen ahí, o con la sección de ciencias naturales, o la de minerales y piedras preciosas… en fin, fue una forma divertida de recorrer el museo pues además de aprender mucho, nos divertimos jugando y tomándonos fotos y videos que nos exigían las misiones. 

El resto del día se nos fue entre ir a Kensington Market y Chinatown para conocer otra zona de la ciudad, en entrar a distintas tiendas locales e interactuar con algunos de los residentes de esta diversa ciudad. Creo que para la mayoría, le parte más emocionante fue montar en el transporte público, ya fuera en el tranvía o en el metro. Claro, cuando uno ha crecido en una ciudad sin esos servicios, vivir esa experiencia siempre es algo especial. 

La competencia se terminó a las 4pm después de mucho caminar y de un día lleno de estímulos sensoriales. Cuando nos reunimos de vuelta, nos dimos cuenta de lo cansados que estábamos todos y decidimos ir a nuestros cuartos a descansar un poco antes de la comida. Ahora estamos en pijama viendo una película, y seguro nos iremos a dormir temprano, pues mañana se nos viene otro día lleno de emociones con el partido de los Blue Jays.

Les mando un abrazo muy grande, y les contaré más crónicas de la ciudad el lunes después de volver de Niagara Falls. 

Con cariño, 

Juliana