El jueves 31 de octubre celebramos una nueva versión del Festival Tilatá, una tradición que cada año renueva nuestro compromiso de formar estudiantes integrales, creativos, que vean en el arte, la danza y la música una oportunidad para expresarse, para explorar las infinitas posibilidades del movimiento y así conocerse mejor, descubrir fortalezas y vencer temores. Es un espacio en donde cada estudiante, más allá de sus talentos, pone todo su entusiasmo en función del reto que se propone su grupo.

El Festival se ha convertido en una jornada que, además de fortalecer los lazos entre estudiantes, profesores, administrativos y personas de servicios generales, potencia  la creatividad, el trabajo en equipo,  la planeación, el respeto y la capacidad de aplazar la gratificación, en fin, muchas de esas habilidades que hoy  en día reconocemos como fundamentales en la formación de ciudadanos del mundo.

Gracias a los estudiantes de undécimo, a su alegría, a su creatividad, a su capacidad de emprendimiento y liderazgo y a la unión de todos en torno a un propósito común, vimos comparsas de enorme calidad, creadas  con alegría y disciplina. En cada comparsa los estudiantes fueron los protagonistas principales y el vestuario fue una muestra más de que se puede ser original y creativo, usando recursos sencillos.

Por último, con el Festival Tilatá ratificamos que el pensamiento crítico, más allá de la capacidad de argumentar, nos exige dar una mirada genuinamente crítica a algunas prácticas sociales y proponer otros caminos que nos lleven con mayor coherencia a la meta que nos hemos propuesto: formar seres humanos conscientes, amorosos, demócratas y felices.

María Isabel Casas Andrade