Queridos papás,

Primero que todo les pido disculpas por no escribirles en estos días. El jueves cuando volvimos del canoe trip, el internet del campamento no estaba funcionando, y ayer que llegamos a Toronto se me hizo muy tarde, pues me quedé hablando con algunos de los niños a quienes les dio “casitis” después de recibir y leer sus cartas. Ese momento de la entrega de cartas siempre resulta siendo un poco agridulce. Por un lado, es muy triste verlos llorar y despertarles la “mamitis”, “papitis” y “familitis” que les da, pero por otro lado es muy conmovedor saber que esas lágrimas son una respuesta a la falta tan inmensa que ustedes les hacen todos los días, y que esa falta y ese vacío que ellos sienten estando lejos, es un reflejo de todo el amor que cada uno de ellos recibe de ustedes en sus casas.

Ya cerramos otra etapa de nuestro viaje que para mí es la más poderosa y significativa de todas, pues las experiencias del campamento y el Canoe trip ofrecen muchos aprendizajes valiosos. Las fotos, que sé que son los que más disfrutan, son un testimonio de lo felices que han estado y son un buen resumen de lo que hemos hecho. Sin embargo, se quedan cortas en narrar lo que está detrás de esas sonrisas que allí aparecen, y en mostrar lo que está detrás de las actividades en las que hemos participado.

Como dice la publicación que hizo ALIVE ayer en Facebook, las actividades que hicimos en las últimas dos semanas, son sólo un medio o una excusa para desarrollarnos y crecer como mejores personas. El remar contra el viento, pasar frío, recolectar leña para hacer fogatas y acampar bajo la lluvia, no se tratan simplemente de aprender algunas técnicas de supervivencia, sino de aprender a ser más resilientes y a no darse por vencidos ante las situaciones difíciles; se tratan de entender la importancia de esforzarse y de sentir la satisfacción que llega al alcanzar una meta por la que se trabajó con dedicación.

Tener que cumplir con un horario, poner y limpiar las mesas, y lavar los platos durante el canoe trip, no son cosas que inlcuímos en el programa por rellenar el tiempo y ahorrarnos un poco de trabajo nosotros los adultos. Al contrario, si le dedicamos tiempo y esfuerzo a enseñarles cómo hacer todo eso y los acompañamos a que cumplan con sus tareas, es porque sabemos que esa es la mejor forma de aprender sobre la vida en comunidad y sobre lo importante que es que cada persona contribuya para generar una convivencia sana y estable. En fin, en estos días de campamento, y sobretodo en el canoe trip, fui testigo de cómo todos y cada uno de sus hijos se arriesgaron a internar cosas nuevas, a cuestionar sus límites, y a descubrir cosas de sí mismos que ninguno esperaba descubrir.

Antes de venir a Toronto, hicimos un cierre en el que Jal nos compartió la siguiente frase de Jaime Casap y la cual me parece una bonita forma de cerrar este escrito:

“Don’t ask kids what they want to be when they grow up, but what problems do they want to solve. This changes the conversation from who do I want to work for, to what do I need to learn to be able to do that”

 Sé que estar lejos de casa, aprendiendo a ser más independientes y confiar en sí mismos, aprendiendo  a establecer relaciones sólidas basadas en el respeto, y aprendiendo a salirse de su zona de confort y a adaptarse a distintos ambientes, son herramientas que no sólo les van a ayudar a resolver los problemas que quieran resolver, sino que los llevarán a ser las personas que quieren ser y a vivir más felizmente.

Le mando un abrazo grande y les reitero la admiración tan grande que siento hacia cada uno de sus hijos. Haber vivido el canoe trip con ellos y haberlos visto cantar bajo la lluvia, luchar contra el viento, y no  dejarse vencer por los mosquitos, fue impresionante.

Con cariño,

Juliana