¡Hola familias!

Cinco días en el campamento y ya tenemos un montón de experiencias vividas que comienzan a hacer pequeños pero significativos cambios en todos.  Creo sinceramente que uno de los mejores aprendizajes en este tipo de experiencias, y que estamos viendo cada día en sus hijos, es comprender la vida en  comunidad y el trabajo en equipo.  Como los tres mosqueteros, estamos viendo día a día en acción el lema de “todos para uno y uno para todos”.  Ayer fue particularmente lindo tener una discusión con algunos estudiantes que debían trabajar en una tarea sobre las evidencias de democracia en las diferentes expresiones culturales vividas, y después de unos momentos llegamos juntos a la conclusión de que estamos viendo democracia en casi todo lo que estamos haciendo, pues en estos días sus hijos han tenido que trabajar juntos para organizar sus cabañas, mantenerlas limpias, controlando los juegos y conversaciones para respetar los tiempos y deseos del resto del grupo, poniendo las mesas antes de cada comida y limpiándolas al terminar, han practicado navegar en canoas que es imposible hacerlas ir hacia adelante si no se trabaja en un equipo perfectamente coordinado.  Bueno, en cada momento del día nos hemos dado cuenta que para que este campamento funcione y todos podamos disfrutarlo algunas veces debemos trabajar todos juntos, algunas veces debemos trabajar unos pocos por todo el grupo, otras veces debemos ayudar a otros aunque nosotros ya hayamos cumplido con nuestras responsabilidades, y lo más importante es que todos somos parte de un sólo equipo y debemos cooperar.

Además de la comprensión profunda y sincera de equipo, sus hijos han aprendido a disfrutar de los pequeños placeres de acercarse a la naturaleza y alejarse de la tecnología.  Ayer estuvimos cerca del lago, en la zona pantanosa, para buscar insectos y pequeños reptiles.  La reacción inicial de la mayor parte de sus hijos fue “olvídenlo, yo no voy a tocar nada”, y sólo unos minutos después estaban, hasta los más reacios, metidos hasta las rodillas en el agua tratando de atrapar una rana, y algunos valientes incluso las besaron.  En la tarde volvimos a nadar en el lago de aguas bastante frías, aunque hemos tratado de ofrecerles otras alternativas de tiempo libre, es decisión unánime que el reto del agua fría y saltar desde la torre es más emocionante que jugar fútbol o cualquier otra actividad con la cual se sienten cómodos.  Hoy estuvimos haciendo retos en equipos en un circuito de obstáculos con cuerdas que les enseñaron a los más fuertes que hay actividades físicas que aún los retan, y a los más temerosos les enseñaron que hay actividades en las cuales pueden brillar, aunque nunca lo hubieran pensado.  No importa el tipo de actividades, desde las físicas hasta la artísticas les han enseñado a retarse y a disfrutarlas juntos.

Como profesores ha sido una experiencia maravillosa ver a nuestros estudiantes, sus hijos, retarse a sí mismos y lograr sus metas o seguir intentándolo.   Pero el momento más emocionante hasta ahora ha sido la noche de ayer, sus hijos estuvieron jugando en equipos y luego pusimos música para dejarlos bailar, aunque comenzaron muy tímidos, al final de la noche tuvimos a un equipo, uno sólo, que incluyó a uno y cada uno de sus hijos, donde no se diferenciaron los grados y los estudiantes mayores invitaron y les enseñaron a bailar a los menores y absolutamente todos tuvieron una noche espectacular que en vez de “a cherry on the top” tuvimos los mejores churros del mundo.  Ha sido tan genial la integración del grupo que ya nos cuesta separarlos en las noches para que cada uno se vaya a su cabaña y se acuesten a dormir. ¿Qué más podemos pedir de este viaje maravilloso? ¿Pueden sus hijos ser aún más espectaculares de lo que ya son? Estoy completamente segura de que sí, y este es sólo el comienzo.

Como siempre les digo, gracias por dejarme compartir estos increíbles momentos con sus hijos, siempre es un privilegio.

Con Cariño,

Juli González.