Semana del 23 al 26 de marzo de 2021

Semana del 23 al 26 de marzo de 2021

ASÍ ESTAMOS CONSTRUYENDO NUESTRA MEJOR VERSIÓN DEL MUNDO

“No tenemos que ser buenos en todo, sino saber en qué brillar y hacerlo felices”, Sofía, estudiante de 11.

Tradicionalmente, los estudiantes de once disfrutan de una fiesta de Prom y un viaje de grado. Son espacios de celebración cargados de mucha emoción, pues es en esos momentos en los que se despiden de una de las etapas más importantes de sus vida para comenzar una nueva aventura: la universidad.

Tradicionalmente, los estudiantes ponen toda su energía en esos dos eventos, y los esperan con ansias y emoción. Sueñan con su fiesta y su paseo. Se les ve felices organizándose y planeando hasta el último detalle. Sin embargo, la generación que graduaremos en pocos meses se vio obligada a poner su atención en eventos menos materiales y mayor impacto humano, por llamarlo de alguna manera.

Como la pandemia no permitió el viaje de grado o el prom, los estudiantes nos pidieron realizar, en cambio, un desayuno con sus profesores. Y en un proceso de reflexión e introspección muy bonito que vivieron, decidieron que lo que cerraría ese ciclo no sería una fiesta, sino unas horas compartiendo con quienes guiaron su camino, agradeciendo mutuamente por cada oportunidad que tuvieron a la mano para aprender los unos de los otros.

“Esto no es más que una prueba, y somos mucho más que esto”, dijo Mateo cuando pidió la palabra. Sentados en el coliseo, disfrutando de las delicias tilateñas de Sandra, los estudiantes de once y sus profesores vivieron un momento único porque compartieron desde otro lugar: ya no eran estudiante-profesor, eran amigos que convivieron por largo tiempo y que sobrevivieron a uno de los momentos más difíciles de la humanidad.

“Me siento orgulloso de saber que todos los éxitos que he obtenido en la vida, entre ellos unos resultados muy buenos en mis pruebas saber, me han permitido llegar a donde estoy ahora y eso es: ser su profesor.” les dijo Alejandro, que aún guarda el lápiz con el que presentó sus pruebas.

Sandra su directora de grupo, al igual que Deisy también dejaron huella en ellos con sus palabras.

Mis queridos niños: hoy agradezco a la vida la casualidad de celebrar con ustedes que llegó el momento; ese que para ustedes significa estar más cerca de terminar su paso por el colegio y ese que para mí, hace justo un año, en medio de una cuarentena que parecía interminable, pensé que nunca llegaría cuando me senté frente a la pantalla en blanco y, como algunos de ustedes por estos días, lloré y dije que no lo iba a lograr. Después de algunas luchas internas, lo logré y aquí estoy, diciéndoles con la mano en el corazón que lo van a lograr: van a estar por un día en una estación más del tren que los lleva por sus sueños. La prueba Saber es eso: una estación en la que vale la pena preguntarse qué hacemos con eso que sabemos. Es algo que hoy me pregunto y les pregunto: ¿qué hacemos con lo que hemos aprendido? Pues bien, mis queridos niños, hoy reciben del colegio un símbolo que a lo mejor los lleve a esa respuesta: el lápiz, un objeto en el que Alfonsina Storni vio “una mina que estallaba ideas”. Vayan, vayan con sus ideas y trácennlas con ese lápiz; encuentren en cada pregunta del examen la respuesta a sus propios cuestionamientos. Pongan en esa mina el peso de sus sueños y den a través de ella lo que para ustedes sea ahora mismo lo mejor.

Lleven con ustedes los versos que José Emilio Pacheco escribió sobre el lápiz: “lleva su antítesis en el otro extremo: la goma. Lo que escribimos resulta provisional como lo que hace el lápiz. El signo de las cosas es gastarse”. Vayan, pues, por lo mejor. Tengan la certeza de llevar en sus vidas el signo de la mina y la goma: la creación y la tachadura. El grito y el silencio. Que el símbolo del lápiz que compartimos hoy sea la excusa para llenar la vida de motivos para celebrar.

Con mucho cariño

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