Semana del 31 de mayo al 4 de junio de 2021

Semana del 24 al 28 de mayo de 2021

Así estamos construyendo nuestra mejor versión del mundo

La semana pasada tuvimos la despedida de 11º, y aunque no fue como la de todos los años, la vida nos enseñó que lo esencial estuvo presente y quedará para siempre en la memoria y en el corazón de todos.

Les compartimos las palabras de Maria Isabel a la promoción 2021, una promoción que no ha enseñado a todos el valor de ser valiente.

Queridos estudiantes de undécimo,

En esta ceremonia está reunido todo Tilatá, así las circunstancias nos impidan que sea presencialmente. Hoy queremos despedirlos, agradecerles por las semillas que han sembrado entre nosotros y porque a pesar de las circunstancias no han dejado de soñar y también, sin duda alguna, queremos decirles que siempre los recordaremos como una promoción especialmente valiente.

En efecto, ustedes nos han dado una lección importante de valentía. Y es que la valentía no significa no tener miedo. Significa reconocerlo y, a pesar de él, seguir adelante.

El miedo es otra pandemia de nuestros días. Está generalizado, se ha convertido en tema de conversación, en estrategia de mercadeo. Siendo una emoción que puede sernos muy útil cuando nos señala un peligro, también puede tener consecuencias nefastas si no lo controlamos o nos dejamos esclavizar por él.

El miedo se convierte en ira, porque nos hace sentirnos amenazados y ver como enemigos a quienes nos rodean. Entonces, si estamos rodeados de enemigos, creemos que nuestra ira se justifica porque es legítimo cuidar aquello que tenemos por defender.

Hoy quiero invitarlos para que aprovechen su valentía en dos sentidos. Por un lado, revisen el paradigma, tan arraigado en nuestra cultura, de que la vida es una lucha y la educación una forma de aprender a competir. No una competencia en la que damos lo mejor de nosotros mismos, sino aquella que nos lleva a creer que para ser exitosos es necesario vencer a los otros, que los seres humanos nos dividimos entre ganadores y perdedores, y que más vale estar en el grupo de los primeros, porque la vida de los segundos no tiene ningún valor, nadie la quisiera tener.

En segundo lugar, quiero invitarlos a que usen su valentía para defender la libertad. La libertad, otro de esos valores que están sobre la mesa en estos días, no solamente depende de las condiciones externas. Esa es una libertad que todos queremos y por la cual defendemos la democracia. Sin embargo, hay una libertad aún más importante, aquella que nace cuando tomamos las riendas de nuestro destino, cuando asumimos posturas críticas ante la realidad que nos rodea y también,  y sobre todo, ante nuestras propias decisiones. Nos damos cuenta de los móviles que nos llevan a decidir y reconocemos aquellas presiones externas que se quieren imponer sobre nosotros, sea con móviles comerciales o políticos, y tomamos distancia. Y al hacerlo, ganamos en conciencia y en libertad.

Por eso hoy, al despedirlos, les pido que cuiden como un tesoro esas herramientas que les hemos enseñado: entiendan que la vida no es una competencia sino una oportunidad para construir con otros, dediquen tiempo para cultivar la consciencia, protejan la democracia como la mejor forma para vivir en libertad, recuerden los espacios amorosos en los que crecieron que les darán la fuerza para llevar una vida plena y feliz, auténtica, sencilla y profunda. Y desde luego, no olviden nunca la importancia de vivir con alegría y sentido del humor. Esto les permitirá no tomarse tan en serio los momentos difíciles que seguramente encontrarán a lo largo del camino.

Los queremos mucho y espero con ilusión que vengan a visitarnos y a recibir un delicioso almuerzo de Tilatá.

 

María Isabel Casas

Mayo 25 de 2021

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